El hermano Bolívar Mejía predica justo después del Día de la Reforma. Así como en tiempos de Lutero se vendían indulgencias y reliquias, en los días de Jesús el atrio de los gentiles se había vuelto un mercado.
Desde Marcos 11:15-19, el mensaje sigue a Jesús cuando entra al templo y lo purifica, y nos recuerda para qué existe la casa de Dios: para orar, adorar y encontrarnos con Él. Tiene dos puntos: Jesús limpia el templo, y Jesús enseña su verdadero propósito.
Hoy Cristo derribó la pared de separación. Todos somos un solo pueblo, y Dios busca verdaderos adoradores que le adoren en espíritu y en verdad.