El hermano Enmanuel Cruz llegó a la mitad de su serie en la carta a los Efesios, que comenzó en marzo. En el capítulo 4 Pablo pasa de lo que Dios hizo por nosotros a lo que nos toca vivir, y el mensaje de hoy recorre el primer punto: el fundamento de la unidad.
Pablo, preso por causa del evangelio, ruega a la iglesia que ande como es digno de su vocación: con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándose unos a otros en amor y procurando guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Y la base es una sola: un cuerpo, un Espíritu, una esperanza, un Señor, una fe, un bautismo y un Dios y Padre de todos.
Termina con una invitación a vivir en coherencia con lo que decimos creer: una vida digna del llamamiento que hemos recibido.